lunes, 17 de abril de 2017

Pajarito azul

Una vez me dijeron que la vida no es de color rosa,
pero aprendí que la vida es del color que la pintes.
Y la pintamos de celeste, de Madrid de tu mano.
Aprendí a quitarme el frío de diciembre con tus besos,
que siempre vuelves, pero no regresa.
Aprendí que la vida a trompicones merece más la pena
desde que tropecé con un pajarito azul casi sin aliento.
Y la vida me demostró que nadie tiene razón,
que nadie tiene ni puta idea del amor,
que caemos para que nos levanten.
Me demostró que hay latidos fugaces imperdibles,
que vienen impredecibles cuando mi pecho te roza.
Y la poesía es la única capaz de alcanzarte
porque no existe otro maldito medio
que me permita expresarte cuánto me descarrilas.
Y para medios los que hay entre tus labios.
Los que me vuelan a tu lado.
Y si se pueden inventar verbos,
yo te vuelo
y tu me vuelas
y ellos no vuelan.
Y que digan que la vida no es de color de rosa,
que se equivoquen.
Que la vida ya la pintamos a tropezones.
Así que ven,
y vuélame a pedazos.


1 comentario:

Lrenita7 dijo...

Franco... tú siempre haces magia con tus dedos en un teclado. Que cosa más bonita ❤️