miércoles, 8 de octubre de 2014

A-marte



Todos tenemos en la cabeza un inmenso mundo que descubrir, y yo ya he descubierto que mi mundo le pertenece.
Y no sólo mi mundo.
Todo el mundo piensa, pero yo... Yo le pienso. Y le respiro, y confieso que deseo respirar su dióxido de carbono cada día, a cada momento. Y no es que vaya de químico.
Voy de loco.
Por él.
Y tampoco se trata de ir por qué cosa. Se trata de las ganas de salir por esa puerta y no volver. A dejarle.
De coger las maletas llenas de besos y volar a-marte. Y que ardan. Que se quemen de kilómetros y kilómetros por milímetro andado. A cero coma cero de mis labios.
Y romper la barrera con abrazos partidos. De ganas.
Todo el mundo tiene. Pero no le tiene.

Porque le tengo yo.

5 comentarios:

Carmen Ner dijo...

Qué suerte tenéis de teneros.
Qué me gusta leerte.
Qué poco escribo yo, otra vez.

Besos, cielo <3

Wik@♥ dijo...

Hermoso. De verdad una de las mejores cosas que he leído. :D

James Neverland dijo...

Qué manera tienes de hacerme am-arte. A ti, y a todas y cada una de tus palabras.

Te cuatro <3

María dijo...

Qué hermoso, me ha fascinado.

Saludos, te espero.

Missbbleu dijo...

Simplemente her-mo-so.