viernes, 27 de diciembre de 2013

Enamorado de ti a constelaciones

Hoy miré al cielo desde mi ventana y me di cuenta de que las estrellas no brillaban como antes. Había algo, un cambio, que había hecho que todo fuera de otra manera.
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Tú eres ese cambio. Tú eres quien abruma cada poro de mi piel, eres tú quien ilumina hasta el vacío más oscuro de mi existencia. Tú y tu mirada. Había sido la llegada de tu mirada que lo había cambiado todo, ¿sabes? Y es por eso por lo que me parecía que las estrellas brillaban menos.
Y no te voy a engañar… me acojona la idea de no saber, ni poder, explicar todo esto que me haces sentir. Supongo que es eso lo que pasa cuando el amor llama a la puerta de tu corazón, entra, cierra la puerta, desordena todo, y se queda ahí. Supongo que es eso lo que pasa cuando caminas por las calles de Madrid sin darte cuenta de que tus pasos los siento en lo más profundo de mi ser, que me tienes enamorado.
Me enamoré de ti cuando recorrí en pocos segundos casi el andén entero corriendo para abrazarte, porque sentía cómo el imán de tus labios necesitaba con urgencia la atracción con los míos. Me enamoré de ti cuando miraba tu manera de caminar por las calles con nuestras manos juntas, me enamoré de cómo tus pies acariciaban el suelo que pisaban. Me enamoré de ti cuando me di cuenta de que cada pestaña de tus ojos orbitaban alrededor de mi mirada, acercándose cada vez más al centro de mi Sistema Solar, queriendo morir entrecerradas. Me enamoré de ti y de tus pestañas, porque sabían que la única manera de resucitar es a través de un orgasmo, y tú tienes el máster al mejor soldado que se esconde bajo las sábanas. Me enamoré de ti porque contigo aprendí a diferenciar las mismas palabras sólo por una mayúscula: tu espalda. Porque no es lo mismo la palabra “amor” que “tú, Amor”, porque sólo existe un único Amor en este planeta, y ese eres tú durmiendo al otro lado de mi cama.
Nunca me voy a olvidar de tu risa y tu sonrisa pidiéndome un beso más antes de dormir. Nunca me voy a olvidar de la constelación que recorrí a besos en tu espalda, ni de tus ojos buscando algo en mi cara, cual pirata busca un tesoro en una isla perdida. Y perdido estoy yo en el mar de tu mirada. Porque voy a tener que ponerte una puta orden de acercamiento que te prohíba estar a más de 4 milímetros de mis labios. Y si no cumples esa ley, tendré que encerrarte en mi corazón bajo llave.
Me enamoré de ti… pero eso no es lo extraño. Lo extraño sería que los demás no se enamoraran de ti cuando leen lo que te escribo. Que sí, que estoy enamorado de ti, porque no importa lo que tengamos que viajar, cuando lo hagamos juntos siempre.

Estoy deseando volver a verte y besarte.