miércoles, 24 de julio de 2013

«Lo que no podemos decirnos.»

– Quiero confesarte algo, amor. Antes de encontrarte, siempre escuché palabras de odio hacia la posesión. Ya sabes, cosas como “Nunca quiero ser de nadie, porque eso sería sentirse atado a una persona.”, o “Sería como ahogarse en un mar en el que vas hundiéndote poco a poco…”, o “Yo necesito mi propio espacio, no sé si podré compartirlo con nadie más.”. Cosas de las que, aunque yo nunca tuve la más mínima idea de lo que es sentirse de alguien, sentía que no eran ciertas. Nunca estuve de acuerdo, no tenían razón, porque no hay nada más jodidamente bonito que decirle eso a alguien, y que ese alguien te lo diga a ti.
– No hay nada más jodidamente bonito que sentirte atado a esa persona que tanto te ha cambiado la vida, que tanto te hace feliz, que tanto lucha contigo día a día, que tanto te hace sentir, que tanto te llena el corazón, con la que tanta confianza tienes, con la que tienes frases que sólo tú y esa persona podrían entender, esa persona con la que quieres compartirlo todo… El orgullo de uno mismo queda por el suelo cuando alguien te tiene así de enamorado, ¿sabes? Porque no hay nada más importante que todo ese puto amor que sientes por esa persona, y yo… Yo te tengo a ti, y tú me tienes jodidamente enamorado de la vida, no sé si sabes de lo que hablo.

– “Lo que no podemos decirnos…”.