viernes, 21 de junio de 2013

Una vida descafeinada

– Tráigame un café frío y sin azúcar. Sí, que bastante he tenido que soportar el sabor amargo y frío de la vida.
Tengo miles de momentos que pintarle en esta servilleta de papel que a saber en qué papelera caerá cuando el camarero limpie la mesa. Pintarle, por ejemplo, el sonido armónico de la decepción, o la mirada caída del dolor, las espinas de esta engañosa rosa de vida. Pintarle, por ejemplo, la letra de la canción que le escribí alguna vez y que todavía sigue sonando cada acorde en mi corazón a pesar del paso del tiempo. Porque hay dolores de vida que dolerán siempre, y vidas que duelen en un papel arrugado.
Es ese dolor que no se va, que parece ido y desaparecido, pero está ahí a expensas de salir cuando menos te das cuenta.

Quiero menos sabores amargos y una canción en el oído a voz baja, susurrando palabras de vida, desesperanza, desilusión. Quiero que me mires y... Joder, qué mala envidia le tienen mis labios a tu taza de café.

4 comentarios:

SMSC dijo...

Guau, nunca dejas de sorprender. Es un gustazo leerte, escribes que da vida :)
PD: Te sigo en el nuevo twitter, si?

Giuliana dijo...

Hermosa post. Sin duda, me maravilloso. Sigue escribiendo asi, y por cierto tu blog me encantó. También, te quería invitar a que visitarás el mio. Cariños x

K dijo...

Una tal "K" se pasa por aquí para decirte que te quiere mucho.

Por lo demás, ya sabes lo que pienso de todo lo que escribes, pequeño (gran) cielo.


Anónimo dijo...

Preciosa, como siempre, sigue escribiendo así por favor:) te sigo en Twitter, un beso :)
Andrea