sábado, 29 de junio de 2013

Inmensidad revolucionaria


Tengo contadas las estrellas del cielo y te lo juro, no se comparan a la inmensidad de tu mirada. Y hay algo que se esconde en ella, y a mi me encanta jugar a las escondidas.
Te disfrazas de Peter Pan por el día, pero al caer la noche te queda grande la vida y todo se nos viene encima.
Hablan de revoluciones cuando no saben lo que quiero hacerte bajo las sábanas. Es la guerra entre mis dedos y tu espalda, porque «no hay guerra buena ni paz mala», sino un tratado de paz con tu mirada.
Se me cae la poca cordura que me queda y a ti la poca vergüenza de quitarme el sueño por las noches, porque «no hay mal que por bien no venga» y tú me vienes demasiado bien para no poder dormir bajo tus sábanas.


Twitter: @Obliviado

viernes, 21 de junio de 2013

Una vida descafeinada

– Tráigame un café frío y sin azúcar. Sí, que bastante he tenido que soportar el sabor amargo y frío de la vida.
Tengo miles de momentos que pintarle en esta servilleta de papel que a saber en qué papelera caerá cuando el camarero limpie la mesa. Pintarle, por ejemplo, el sonido armónico de la decepción, o la mirada caída del dolor, las espinas de esta engañosa rosa de vida. Pintarle, por ejemplo, la letra de la canción que le escribí alguna vez y que todavía sigue sonando cada acorde en mi corazón a pesar del paso del tiempo. Porque hay dolores de vida que dolerán siempre, y vidas que duelen en un papel arrugado.
Es ese dolor que no se va, que parece ido y desaparecido, pero está ahí a expensas de salir cuando menos te das cuenta.

Quiero menos sabores amargos y una canción en el oído a voz baja, susurrando palabras de vida, desesperanza, desilusión. Quiero que me mires y... Joder, qué mala envidia le tienen mis labios a tu taza de café.