lunes, 26 de marzo de 2012

Llegaste tú dispuesta a cambiar mi mundo


Estaba vacío.

Vacío, pero lleno de recuerdos, lleno de lágrimas. Estaba vacío de sus miradas, vacío de sus sonrisas, de sus besos, tan vacío que parecía alguien sin sentimientos. Lo tenía todo guardado en mi interior, tan escondido que me engañaba a mí mismo pensando que no estaba mal, que era feliz sin ella. Era tan hipócrita que me lo llegué a creer. Hasta que llegaban esos momentos que no lo aguantaba más, que todo eso salía de mi interior, todo, todo salía en cada pequeña lágrima, en cada sollozo, en cada cerrar de ojos. Salían esos recuerdos, el primer beso, el último abrazo, las miradas a escondidas, su piel, nuestros dedos entrelazados… Sus recuerdos salían otra vez a la carga, a matarme por dentro, a destruir cada pedazo del corazón que rompió, cada pedazo en uno más pequeño, hasta hacerse millones y millones de pedazos tirados por el suelo. Pobre de mi almohada, las de veces que ha aguantado esas lágrimas vacías de esperanzas, las de veces que ha aguantado golpes, las de veces que ha aguantado noches oscuras, negras.

Hasta que amaneció, se hizo de día. Hasta que llegaste tú dispuesta a cambiar mi mundo. Dispuesta a llevarte todo por delante, a romper mis esquemas. Llegaste con esa sonrisa dispuesta a recoger cada una de las cenizas en las que se había convertido mi corazón. Llegaste con tantas ganas de dejarte la piel haciéndome sonreír, que el universo se quedó pequeño. Apareciste de la nada, para convertirte en todo. Todo. Me hiciste ser el tonto más enamorado del mundo. No sé si fueron todos esos huracanes que me hiciste sentir en el corazón o tu maldita manera de sonreír, pero de algo estoy seguro, y es que nadie me había hecho sentir tan vivo, tan lleno de sonrisas sinceras y tan lleno de esperanzas. Y me da igual el mañana, sabiendo que puedo vivir un hoy contigo todos los días.

~Suspirado por Don Nadie~ 

sábado, 10 de marzo de 2012

Cartas a Wendy



Querida Wendy:

Te escribo para decirte un montón de cosas. Lo primero de todo decirte que hace mucho que no nos vemos. Que aquí, en Nunca Jamás, se te echa de menos, muchísimo. Que tus recuerdos pasan cada día por mi cabeza, que no me olvido de esas noches volando por el cielo contando las estrellas, que no me olvido de esos días que pasábamos en el bosque, yo corriendo detrás de ti para pillarte y abrazarte. Que no me olvido de los celos de Campanilla, cuando te tiró al agua y te mojó entera. ¡Qué recuerdos! ¿Te acuerdas de esa vez, esa noche que dormimos juntos en la playa? Fue ahí cuando Campanilla te empujó al agua, y tú te enfadaste muchísimo. Pero cuando se hizo de noche el enfado se te pasó. Esa noche dormimos abrazados a la luz de la luna. Todos estos recuerdos nunca se me irán de mi cabeza, que lo mismo que nunca creceré, nunca los olvidaré, ni uno. Todos y cada uno de esos recuerdos fueron muy especiales para mí, espero que para ti también lo fueran.

Desde que te fuiste de Nunca Jamás todo ha cambiado. Campanilla no es la misma de antes, brilla un poco menos. Aunque te tuviera celos, te quería, y te sigue queriendo. Que por mucho que lo niegue, la he visto llorar, recordándote. Que por muy mala que sea con todas las cosas que te hizo, te echa de menos. Desde que te fuiste los días son nublados siempre, que hasta el capitán Garfio está más triste y hace menos de las suyas, que ya no luchamos como antes, hace mucho que no le veo. Ahora todo es diferente.

Por todo esto y porque no sé cómo decírtelo, por las lágrimas que he derramado desde que te fuiste, por cada lágrima de cada recuerdo, por este nudo en el corazón tan grande que tengo y por el brillo de tu sonrisa quiero decirte que tengas abierta la ventana de tu habitación todas las noches, porque esto es inaguantable. Que te quiero aquí, de vuelta, corriendo juntos, abrazados, por cada dedal que nos dimos, por cada uno de todos los momentos que vivimos juntos... quiero que dejes las ventanas abiertas porque una noche de estas iré y te buscaré, te raptaré si hace falta.

Sin nada más que decirte y porque el lápiz se me está acabando de tanto sacarle punta, escribir y borrar, me despido, o mejor dicho nos vemos. Porque aunque no estés aquí, te veo en cada sueño, vivo contigo en cada sueño. Nos vemos pronto Wendy, espérame.

Atentamente, Peter Pan.