miércoles, 8 de diciembre de 2010




Mi amigo no volvió del campo de batalla, señor, solicito permiso para ir a buscarlo, dijo un soldado a su teniente.
Permiso denegado, replicó su oficial. No quiero que arriesgue su vida por un hombre que probablemente esté muerto.
El soldado, ignorando la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó, mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.
¡¡¡Le dije que él estaba muerto!!! ¡Ahora perdí dos hombres! Dígame: ¿Valió la pena traer un cadáver?
Y el soldado, moribundo, respondió:
Claro que sí, señor. Cuando lo encontré, él aún estaba vivo y pudo decirme: ¡Estaba seguro que vendrías!

El oficial estaba furioso.
Amigo es aquel que llega cuando todo el mundo se ha ido.